Rosa Reyna y el arte del bordado gaditano
La artesana destaca "la sensibilidad de los artistas y el brillo de las piezas" como algo único de la Semana Mayor gaditana.
Las manos de Rosa Reyna cuantan la historia de la cultura de la ciudad. Han bordado piezas únicas de la Semana Santa gaditana como las vestimentas de la Virgen de Gracia y Esperanza de Oración en el Huerto, cofradía muy vinculada a su familia; los respiraderos del Nazareno del Amor o los faldones de Sentencia, entre otras obras.
Dos décadas de entrega a una labor artesanal que es vocacional, tal y como asegura. Para la bordadora, las piezas de Cádiz son únicas por "la sensibilidad" de los artistas y "por la belleza que les da el brillo del sol gaditano", además del realce. Un trabajo de mimo y esmero que queda reflejado en obras como el manto de la Virgen de Servitas o el de Ecce-Homo.
Al hablar de los materiales, la bordadora apunta al oro fino y entrefino y la hojajilla como el hilo más utilizado entre los artesanos. También destaca la plata o las lentejueas, que tienen otros usos como el realce de las piezas. Un lienzo textil que requiere muchas horas de dedicación y que está cargado de simbolismo tanto en los estandartes, como en los mantos, vestimentas, faldones o respiraderos.
Con la primevera y los motivos florales como protagonistas de los diseños, los trabajos de los artesanos gaditanos tienen un proceso. Comienza con una pieza base de fieltro que se adhiere a un skai, según apunta Ros Reyna. A partir de ahí, comienza el bordado con hilo, que tiene como máxima "que no se vean las puntadas".
Una labor y pasión que va de generación en generación que tiene que ir acompañada de devoción y pasión. Lo más gratificante, según Rosa Reyna es ver la pieza terminada en la calle y el reonocimiento de la gente.
