Afligidos identifica al Cádiz del Emporio celebrando sus tres siglos de historia por las calles de su barrio

El cortejo permaneció durante más de cuatro horas en la calle y llegó hasta el barrio de La Viña
La cofradía de Afligidos celebró esta salida extraordinaria recordando la Resurrección de Jesús
Mayte Huguet

La cofradía que fundó el obispo Lorenzo Armengual de la Mota ha celebrado este sábado el rezo del Vía Lucis por San Lorenzo y La Viña durante más de cuatro horas acompañado por numeroso público durante todo el recorrido que acompañaron a la cofradía romática por excelencia de la ciudad

Qué Cádiz era una ciudad viva, rica, culta y próspera hace tres siglos aún nos lo recuerdan sus edificios y su patrimonio, civil y, sobre todo religioso. Y es que en aquel Cádiz puertaa del comercio mundial, donde llegaban cultura de distintos lugares, la Fe en Jesús se hacía aún más fuerte. Un tiempo tan esplendoroso en el que surgieron cofradías y se bendicieron imágenes que hoy siguen siendo parte de nuestra propia historia. Y entre ellas, la cofradía de Afligidos es uno de los máximos exponentes de que Cádiz fue Emporio del Orbe.

Una hermandad que nace bajo el amparo del obispo Armengual de la Mota que, gracias a la bonanza económica, consiguió levantar un templo en poco tiempo en la antigua calle de la Amargura, hoy Sagasta. Un templo barroco, signo inequívoco de una época dorada y en el que nació la cofradía que ya, sus titulares, contaban con una gran devoción gracias a un cuadro que se veneraba en el exterior del malogrado convento de las Descalzas.

Y hace 300 años se firmaron los estatutos para que se hiciera la historia de una cofradía donde su patrimonio refleja a la perfección cómo era el Cádiz de entonces. Sus imágenes, sus bordados, sus insignias, y hasta su propia capilla-

Una hermandad que este 19 de septiembre, ha conmemorado esta efemérides en la calle. En una salida extraordinaria recordando, con el rezo del Vía Lucis, la Resurrección de Jesús. 

Nuestro Padre Jesús de los Afligidos -que fue concebido como el Nazareno de la Viña-, y María Santísima de los Desconsuelos, regresaban a las calles, pero no las que habitualmente recorren el Jueves Santo. Ellos, Jesús y María, realizaron su particular camino por la calle de Amargura que llegaba al Monte Calvario por otras calles que tambien hicieron suyas.

No faltó Sagasta en la salida, pero el camino elegido les llevó hasta el lugar que mejor representa al Cádiz Constitucional, hasta la calle Santa Inés donde, además, durante un tiempo Afligidos tuvo su casa de hermandad. 

Un itinerario que continuó hasta la calle Benjumeda, donde esperaban las hermanas de la Cruz en este pequeño convento donde la caridad real, la que da sin esperar nada a cambio, se hace presente cada día con el trabajo de atención de estas religiosas. 

De Benjumeda, por Sacramento, hasta llegar a la plaza de Jesús Nazareno para que el Nazareno que abraza a su Madre y la consuela ante el dolor se hiciera más presente.

Y desde allí, al barrio de La Viña, para recordar que el obispo Armengual levantó su templo para asisitir a ese barrio poblando del Cádiz del siglo XVIII.

Un camino diferente, incluso extraño, para sus numerosos hermanos que acompañaron a Jesús y a María en este camino, que no le llevaba solo al Calvario, sino que andaba con la esperanza de la Resurrección.

Un camino donde La VIña y San Lorenzo se encontraron a las puertas de la pequeña iglesia de La Palma, donde Madre e Hijo se encontraron con la milagrosa mística, que, como cada día, preside el templo viñero.

Y de regreso a casa, recordando aquellos itinerarios de Jueves Santo que llevaba a la cofradía hasta la calle Rosa y San José, pasando, también, por otra de los espacios que también casa de hermandad, y Mateo de Alba, que abrió la caja de los recuerdo de aquellos hermanos que han visto a la cofradia hasta en la iglesia de San Juan de Dios.

Un recorrido que se alargó más de las cuatro horas previstas. Casi cinco horas estuvo en la calle acompañado por la camerata de la banda Enrique Montero, que sonaba tan bien que parecia de iba acompañado por la banda entera, y el coro de La Salle-Viña, que interpretó en varios momentos piezas cantadas como la marcha Afligidos.

Un camino donde el administrador apostólico, Ramón Valdivia, quiso estar presente a la salida en la iglesia del San Lorenzo, realizando la primera estación del Vía Lucis. El alcalde, Bruno García, junto al concejal Carlos Lucero, el presidente del Consejo de Hermandades, Juan Carlos Jurado, el director del Secretariado Diocesano, Rafael Guerrero, representación de la Policía Nacional, además de todas las generaciones de familias que cada día, pero sobre todo, cada Jueves Santo, se convierten en cirinero para ayudar a Jesús a llevar su Cruz.

Un Simón de Cirene presente en esta salida extraordinaria, como San Juan, el Discipulo Amado, y María Magdalena, que fue la primer testigo de la Resurrección de Jesús.

Todos en un paso adaptado para este sábado, más pequeño que el original, y que fue ya utilizado en el Vía Crucis de las hermandades. Un paso que adaptó su estética a la de hace tres siglos, con guirnaldas de flores en el canasto del paso, recuperando los bordados que son, no solo patrimonio de la hermandad, sino de la ciudad, y mostrando, con su estética, el esplendor de aquel Cádiz referente del comercio y de la cultura de los cuatro continentes que nos regalaron hermandades como la de Afligidos y que hoy seguimos disfrutando.