Dos carreras piratas toman las calles de Cádiz tras la suspensión de la media maratón

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Corredores de sendas carreras piratas, cruzándose por el Paseo Marítimo.
Ana Zambrana

La cancelación de la prueba oficial ha dado paso a dos convocatorias espontáneas de corredores, con salidas desde La Caleta y el Paseo Marítimo. La falta de coordinación y las fuertes rachas de viento han marcado una mañana muy distinta a la prevista.

Cádiz tenía esta mañana una cita con el atletismo, pero la suspensión de la III Media Maratón Ciudad de Cádiz ha terminado dando lugar a una situación bastante peculiar. En lugar de una única carrera, han sido dos las convocatorias alternativas que han reunido a corredores dispuestos a completar los 21 kilómetros que llevaban semanas preparando.

La primera, anunciada como Media Maratón Pirata, había fijado su salida a las nueve de la mañana en La Caleta, junto al monumento a Fernando Quiñones. La segunda, organizada por el Coucou Running Club bajo el nombre de 21K Social Run, partía a la misma hora desde el Paseo Marítimo, a la altura de la glorieta Helios, con un recorrido circular de algo más de 21 kilómetros por distintos barrios de la ciudad.

Dos iniciativas diferentes que han terminado dejando una imagen de bastante confusión. Los corredores se han repartido por distintos puntos de Cádiz, con participantes que avanzaban en direcciones contrarias y sin una coordinación común entre ambas convocatorias. Una situación que ha contrastado con el dispositivo que estaba previsto para la prueba oficial y que finalmente no ha podido celebrarse.

La mañana tampoco ha acompañado. Los participantes han tenido que correr con fuertes rachas de viento, en una jornada en la que se mantiene activo el aviso amarillo de la AEMET en el litoral gaditano, con previsión de rachas de hasta 70 kilómetros por hora.

La suspensión de la media maratón se anunció el pasado viernes, después de que la Policía Local retirara su disponibilidad para cubrir el servicio extraordinario. La Jefatura emitió entonces un informe desfavorable al no poder garantizarse la regulación del tráfico ni la seguridad de los más de 3.000 corredores inscritos.

Las dos convocatorias de este domingo han permitido a muchos participantes quitarse la espina de una prueba que llevaban tiempo esperando. Pero también han dejado una estampa muy diferente a la de una competición organizada. 

Porque las ganas de correr no se han suspendido, aunque esta vez hayan faltado las condiciones para hacerlo como estaba previsto.